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La Coctelera

LA CHOZA

10 Octubre 2006

Película madre: Eraserhead (Cabeza borradora)

El cine de David Lynch se encuentra marcado por el estigma del entendimiento, como si los sentidos o las sensaciones que transmite su obra no fueran lo suficientemente fuerte para generan en el público una conmoción tal que no pueda levantarse de su butaca. Al no poder descifrarlo, muchos críticos, lo tratan de sacar del juego, colgando su cine en una percha surrealista, en un lúdico sueño, o simplemente, tildándolo de pesadilla visual. En Eraserhead, su primera película, el director arriesga, y gracias a él, varias generaciones salen ganando.

Una puerta abierta
Hay películas que se explican y se agotan en si misma, dejando al espectador en manos de la información y al servicios del entendimiento. Nadie puede quedarse afuera, reza, una parte de la industria. Por suerte el cine posee la misma cantidad de variables que los colores del arcoiris, aunque muchos unan esfuerzo para impedirlo. Entonces, si uno tiene la pequeña cuota de curiosidad necesaria, puede animarse a transitar por el camino de las sensaciones por encima de la narración ortodoxa; y es ella, la narración, ó el, por los sentidos, la que nos invita a viajar, dejando a tras las conocidas recetas programadas. Algún director de cine, ya entrado en años, ha sugerido, con una pizca de bronca, que el cine contemporáneo mal supo dejar de lado la construcción de los personajes y sus relaciones, girando hacia el oscuro rincón de lo inaprensible. Seguro de que no hay nada nuevo, se podría llegar afirmar que algunos realizadores de hoy poseen un mayor manejo del tiempo y de la sensación que quieren transmitir en los distintos pasajes de su obra. Si hay un gran maestro, un verdadero tiempista, (en fútbol, un tiempista es un jugador que sabe cuando salir a marcar, cuando cortar el juego y cuando dar un pase de lujo para dejar al delantero solo frente al arco) ese es, David Lynch. El director norteamericano, que ha sido mal catalogado por una parte de la crítica, la cual lo congela, lo confunde, lo ignora, y resignados, los malos críticos, para facilitar su tarea, lo llaman surrealista, supo Lynch, con el correr del tiempo, fundar una manera de ver al cine distinta dejando una puerta abierta por donde muchos nuevos directores, desde hace un tiempo, vienen transitando. En definitiva, sus películas son una experiencia singular. En 1976, con su opera prima Eraserhead (Cabeza borradora, es su versión castellano), se hizo de público conocimiento el universo de los sentidos que impone el cine de Lynch.

¿Es una pesadilla? ¿Es un sueño? No, es Eraserhead.

Las oscuras y deprimentes calles de Philadelphia, junto a los miedos que le provoca su inminente paternidad, inspiraron su primer largometraje: Eraserhead, título con juego de palabras "cabeza que borra" o "cabeza borradora" ya que en la fábrica donde trabaja el protagonista se hacen lápices negros que poseen una goma en uno de los extremos y por los cuales, Lynch intenta metaforizar sobre el comportamiento del protagonista. El film comienza con un torso humano horizontal sobreimpreso contra un cerebro. El torso progresa hacia arriba y luego desciende. En un momento su boca se abre y surge una especie de espermatozoide superalimentado que escapa rápidamente. Son 3 o 4 minutos, pero sirven como óptima referencia de lo que estamos por ver. Algunos sostienen que se trata de una pesadilla. ¿Pero lo es? en realidad, al pensar en forma de pesadilla no se borran las huellas del mundo real ¿al enmarcarla dentro de un sueño, no saboteamos la fuerza demoledora de la película?
Continuando con la cinta, el protagonista, Henry Spencer, a quien distinguimos por su excéntrico peinado y por sus ropas un par de talles más chicas, vaga por una jungla industrial y urbana, sin encontrarse con nadie. A lo largo de la película va sufriendo todo tipo de situaciones difíciles: primero va a cenar a la casa de los padres de su novia topándose con un panorama bastante decadente, posible de clasificarlo como ultra realista, un realismo llevado al extremo que dista mucho de ser una situación absurda. La situación cambia cuando el protagonista se entera que ha sido padre de un bebé prematuro; convive con su novia y la primera noche ella le abandona porque no puede soportar el llanto del bebé. A partir de ahí debe afrontar toda una noche en vela, cuidando a esa criatura, que parecería un feto deforme del conocido ET más que de un ser humano; por momentos fantasea con que existe un teatro detrás del radiador de su habitación, y, eventualmente ingresa en su propia fantasía, pero para ser decapitado poco después. Su puesta en escena, al igual que la iluminación, en blanco y negro, es exquisita. Nuestro personaje va transitando el recorrido que le asigna el destino sin poder, ni saber, como enfrentar los problemas. ¿Es simplemente un sueño? ¿Nunca se han sentido sin determinación sobre lo que acontece? ¿No han experimentado, alguna vez, mal que sea, en sus vidas, esa sensación perturbadora de atravesar las circunstancias difíciles sin encontrar, y hasta sin buscar, ni querer, una solución? Algunos dicen que intentar comprender la naturaleza del hijo monstruoso del protagonista o buscar la explicación lógica de que exista un teatro detrás de un radiador, es absurdo. Pero, de seguro, ni el más austero de los espectadores que haya visto Eraserhead, puede declarar en contra de las perturbadoras emociones que despierta la cinta. El trabajo artesanal, tanto en la composición de los planos, en cuanto a luces y sombras se refiere, como en el armado del sonido y los efectos especiales, fueron por causa y ejecución del propio director. El relato es realmente asfixiante, gracias a la creación de un realizador que sabe poner el ojo en la cerradura más oscura del comportamiento humano.

Próximamente: INLAND EMPIRE (2006)

Tags: david lynch, cine

servido por Damián 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

dam

dam dijo

Es simplemente una nota... hay miles de cosas que le agregaria y otras que borra

10 Octubre 2006 | 07:30

Elena

Elena dijo

Es un ejercicio de estilo y es obvio que alguien debe jugar e intentar ir un poco más allá. Pero en el caso de Lynch alucino con la gran cantidad de gente que es seguidor de sus obras más experimentales. Y más cuando no son obras ni mucho menos accesibles.

A mi me gusta el Lynch más cinematográfico.

11 Octubre 2006 | 01:00

dam

dam dijo

más cinematográfico..? qué es cinematográfico ...? A Manuel Puig le decian que eso no era literatura y ya lo ves, ahora muchos de los poetas y escritores de argentina tienen algo de Puig. Son raras las clasificaciones al igual que la palabra experimental qué quiere decir eso.. .en las películas de Lynch hay personajes, hay objetivos, hay relaciones son películas sobre todo humanas no hablan del cine sobre el cine ni de lo plastico que puede ser un objeto o una imagen.

11 Octubre 2006 | 06:37

Elena

Elena dijo

Entiendo lo que qieres decir. Quizás la palbra no era "cinematográfico" sino "convencional". Eso es, me gusta el David Lynch más convencional

19 Octubre 2006 | 12:05

dam

dam dijo

convencional... bueno puede ser... no sé bien tan poco que es convencional pero puedo deducir que te gusta la pelicula Una historia sencilla o Dunna??? (Dunna no creo, no la ví, pero dicen que es terrible, je)

19 Octubre 2006 | 06:12

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