Cae el agua bajo el techo del boliche
Sé como se da tu boca
a la sed
que danza en otro cuerpo
Sed de bailarina
de corista
que aplaude la muchedumbre
que grita como perro en celo
Sé la manera, la resolutiva decisión que tomas cuando otro negro corazón se te acerca mojado.
Sé Angélica (voy a llamarte Angélica) el entrecruzado de lenguas que te hacen un río de baba y te vuelan la cabeza (Qué sed Angélica! qué sed!) entregada y lista en plena noche. Plena noche. Vas vestida con ese culito aceituna que redondo que verde que poema y abrís la puerta y entrás danzarina como pocas. Y si tu caminar pasarela se te vuelve prisión para aquellos que osan no quedar dadá cuando la fiesta saliva tu nombre, para ellos tenés tus ojos de india, trillados y efectivos ojitos de india.

clara dijo
muy juntos tu comentario y el como que puse antes.
saludos
1 Noviembre 2006 | 10:17 PM